Qué ofrecemos

Proyecto educativo Gaia

Proporcionamos un espacio para que pequeños y mayores crezcan de forma feliz. Queremos que las familias participen de forma activa, que sea el motor que mueva Gaia. Sus ideas, su pasión, su motivación es la raíz del proyecto.

El grupo de niños que acogemos en Gaia actualmente tienen unas edades comprendidas entre 1 año (si ya saben andar) y los 6 años. Somos conscientes de que dentro del gran grupo existen necesidades concretas entre el grupo con edades de 1 a 3 años y el grupo de 3 a 6. Para atenderlas, se plantean propuestas específicas para cada grupo de edad y realizamos, a su vez, un trabajo en pequeño grupo, para intentar llegar también a necesidades concretas o individuales. Los niños puedan elegir una propuesta que en teoría no les corresponde por edad pero sí sea de su interés.

Somos conscientes del gran valor que tiene la convivencia entre niños de diferentes edades, por eso no establecemos unos grupos fijos y cerrados según la edad. Promovemos la mezcla de edades, compartiendo durante el día gran cantidad de momentos con todo el grupo.

  • Crear un ambiente seguro donde el niño tenga cubiertas sus necesidades y pueda dedicarse a la tarea de aprender. Para que exista este ambiente donde el niño se sienta seguro tienen que darse varios factores, entre ellos: establecer vínculos de apego fuertes y sanos, ser reconocido y valorado como persona única que es y respetar sus emociones y la expresión de estas.
  • Desacelerar. No tenemos que llegar corriendo a ningún sitio. No tenemos que cumplir una jornada puntualmente programada. Los momentos significativos (rutinas) tienen como principal objetivo otorgarle al niño la seguridad de saber qué va a pasar.
  • Disfrutar de un ambiente tranquilo. Darnos tiempo para hablar, para escuchar, para esperar, para resolver los conflictos con calma y ofrecer alternativas. Con tiempo para observar podemos saber qué está ocurriendo en cada niño  para poder acompañarle en su crecimiento.
  • Respetar la necesidad de cada niño en cada momento, sin que los horarios supongan más inflexibilidad que propuesta.
  • Mirar al niño en su crecimiento y en todas las nuevas habilidades que va conquistando, y animarle a que las ponga en práctica. Ponemos en práctica la empatía y la escucha activa con todos nuestros sentidos.
  • Proponer retos que motiven al niño a desarrollar todas sus capacidades.